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Si hay tensión, hay lección…
5 Lecciones para mostrarte al mundo, sin perder energía, conectar con autoridad y dignidad.
(*) Por Nadina Rivas.

Hacer videos me drena energía. Pero también sé que, si no muestro mis ideas, mi negocio no avanza. Entre esas dos verdades —la necesidad de visibilidad y la búsqueda de un formato que no me agote—, vive una tensión constante.
La paradoja de mostrarte para crecer
Visibilizar tu experiencia, exponer tus ideas o vender, te saca de la comodidad de esa zona gris donde nadie te ve, pero tampoco ganás nada. Y por eso, mostrarse genera tensión. Porque, aunque muchas veces no lo veamos claro, queremos estar mejor. Crecer, evolucionar, tener impacto. Y para lograrlo, necesitamos mostrarnos. Ahí es donde aparece esa incomodidad, ese roce entre el deseo de avanzar y el miedo a exponernos.
Por eso te propongo una fórmula abierta y flexible para mostrarte. Una guía viva que te permita descubrir cómo comunicarte de una forma que se sienta natural para vos o que, al menos, genere menor resistencia.
Cuando sentís que es posible para vos y que estás respetando tus ritmos y energía, la visibilidad fluye y entonces, empezás a ganar músculos para mostrarte.
La tensión de abrirse a escuchar lo que otros tienen que decir de vos
Hace algunas semanas escuché y sostuve una conversación con una experimentada coach sobre mi presencia en el escenario. Ella es toda energía y una voz expansiva. Me dijo, sin rodeos, que me faltaban h*evos (quería decir energía) para conectar mejor con la audiencia.
Me gusta pedir retroalimentación para afinar mi mensaje, mi estrategia o simplemente descubrir nuevas formas para facilitar mi trabajo, y aunque su comentario fue fuerte, lo tomé con apertura (yo había iniciado la conversación) y me quedé con él para masticarlo.
Al día siguiente, fui a escuchar a una conferencista que admiro profundamente por la serenidad con la que ofrece su mensaje. Para mí, ella es el poder de la palabra hecho mujer. Su calma es sobrecogedora.
Lo fue para mí, y estoy segura de que también lo fue para muchas de las más de 400 mujeres presentes. El contraste entre la coach llena de energía, que levanta la voz y motiva, y la mujer serena que, con su sola presencia, nos llevó a profundidades transformadoras, me dio la medida de mi propio trabajo.

Conectar con lo natural en vos
Mi canal natural de comunicación es lo escrito. Son mis palabras las que quiero que recuerden quienes me leen. Y por eso busco que mis letras ofrezcan reflexión y profundidad, porque sé que en ese espacio ocurre la transformación real y permanente.
Sin duda, tomaré en cuenta lo que percibió la coach sobre mi energía y conexión con la audiencia tanto en lo escrito como en lo presencial. Abrirse a la retroalimentación, aunque genere incomodidad, es lo que nos permite crecer.
Pero también reconozco que confiar en mi naturaleza, mis ritmos y mi energía, han sido claves para descubrir la brújula que me guía. Esa reflexión entre los estilos de ambas conferencistas me recordó por qué es tan importante conocer el propio canal de expresión y no forzar lo que no fluye.

Las lecciones
De esa experiencia me quedaron cinco certezas que hoy quiero compartirte:
1. Escuchar las opiniones de los demás nos permite evolucionar: A veces, la retroalimentación que más incomoda es la que más necesitamos. Escuchar sin defendernos nos abre una puerta al crecimiento.
2. Pasar esas opiniones por nuestros propios filtros es lo que nos mantiene íntegros: No todo lo que nos dicen aplica, ni todo lo que los demás ven es verdad sobre nosotros. Filtrar lo que escuchamos nos permite crecer sin perder la autenticidad, además de fortalecer el músculo de nuestra autoridad interior, ese poder que da reconocer nuestra voz y el camino que vamos forjando paso a paso.
3. Vivir en nuestros términos también implica aceptar sus resultados: Elegir el propio ritmo es un acto de poder. Y sostener esa elección —aunque signifique avanzar más lento o distinto al resto— es lo que construye coherencia y paz interna.
4. Abrazar la tensión entre lo que los demás opinan y lo que nosotros sabemos que queremos, es madurez emocional: Es necesario aprender a sostener la tensión, porque en esa incomodidad, si se sostiene el tiempo necesario, encontramos libertad y claridad para reconocer qué deseamos en realidad. La tensión se siente en el cuerpo y es incómodo. En este post escribí sobre la importancia de aprender a quedarnos en la incomodidad.
5. Aprender de otros es señal de apertura, pero al final sos vos quien va a vivir con los resultados de tus decisiones: Vos y yo sabemos que las redes nos permiten ponernos frente a las audiencias que nos interesan. Pero hacerlo desde la imitación o desde la exigencia solo nos aleja de la autenticidad que queremos transmitir.
La clave para aprovechar lo digital y crecer en estos espacios es comenzar desde donde nos sentimos un poquito desafiados y un poquito cómodos.
Esa idea tan común de “voy a esperar a tener este curso” o “cuando termine esta mentoría avanzaré” nos da ilusión de seguridad, pero, en realidad, nos distrae de lo que de verdad nos bloquea. La tensión no es enemiga: es el signo de que algo dentro tuyo se está expandiendo.
¿Qué haces vos con esa tensión entre mostrarte y mantener tu energía?
¿La evitás, o la usás como señal de expansión?
(*) Nadina Rivas trabaja con mujeres líderes en transición profesional para redefinir cómo se posicionan, comunican y construyen una reputación sólida sin depender de la exposición constante. Comunicadora con más de 30 años de experiencia en reputación y gestión de crisis. Durante la última década ha acompañado a mujeres líderes y expertas en procesos de liderazgo, identidad profesional y comunicación. Es autora del libro “Tu Voz, Tu Poder” y creadora del “Método D.I.V.A.”
Contacto: https://www.linkedin.com/in/nadinarivas/
